
Aquí me tienes, tal y como me dejaste. Sigo aquí, escuchando la misma canción de siempre, esa que me recuerda tanto a ti, a nosotros. Aunque ya no nos une. Ya no nos hace sentir lo mismo. Es curioso, vuelvo a estar yo, a solas, vuelvo a ser una sola persona, y me parezco tan extraña… ya no me reconozco. No, no soy la misma.
Pienso en ti, joder, no puedo evitarlo. Escucho esta canción y me invade tu nombre, tu olor, tu calor, tu puto recuerdo que tanto me atormenta. ¿Qué estarás haciendo? ¿En qué estarás pensando? Te sigo viendo aunque tu ni siquiera me mires.
Pero no vayas a creer que me lamento, ni que me tengo lástima. No. Tan solo me odio un poco más que antes por haber perdido medio corazón. Por haber dejado que mutilasen mi alma. Por volver a caer en el mismo pozo, tropezar de nuevo con la misma piedra, como siempre.
Aquí me tienes, tal y como me dejaste. Con el rostro negro y el alma roja. Y el corazón rosa pardo. Las venas grises y el pelo canoso. Las manos frías y arrugadas y los pechos caídos y agotados. Y los labios, secos y azules. Y me dicen que empiece de nuevo y que vuelva a hacer las paces con mi sonrisa. Pobres, no saben que se suicidó en tu ausencia.
Aquí me tienes, tal y como me dejaste. Sigo aquí escuchando la misma canción de siempre, esa que me recuerda tanto a ti, a nosotros. Saber que nos unirá siempre y cada vez que la escuchemos nos hará sentir lo mismo hace que me sienta segura, arropada, sin miedos. Me hace ser tan solo yo misma.
Pienso en ti, cariño, no puedo evitarlo. Escucho está canción y me invade tu nombre, tu olor, tu calor, tu amado recuerdo que tanto me conforta. ¿Qué estarás haciendo? ¿En qué estarás pensando? Te sigo viendo y me alegra saber que me devuelves una tierna mirada.
A veces lamento no haberte conocido antes. No sabes la lástima que me da. Si. Pero el haberte conocido, el haber tenido esa oportunidad hace que me quiera y me siento afortunada por tener mi corazón unido al tuyo, por haber encontrado el amor y haber caído, gracias a la piedra del destino, en el pozo de tu pasión y tu locura. Como nunca antes me había pasado.
Aquí me tienes, tal y como me dejaste. Con el rostro sonrosado y el alma blanca. Y el corazón rojo vivo. Las venas azules y el pelo negro. Las manos cálidas y suaves y los pechos vigorosos, ansiosos por tu roce. Y los labios, rojos y tiernos, sedientos de amor. Y me dicen que me ande con cuidado, que vuelva a hacer las paces con mi prudencia. Pobres, no saben que se suicidó en tu presencia
-¿Escuchas esa canción cariño, la oyes?
-Si cielo, claro que la oigo, aunque prefiero escuchar al viento susurrando en tu pelo.
-Esa será nuestra canción, ¿vale mi amor? Tendrás que pensar en mi cada vez que la escuches, pensar en este momento.
-¿Nuestra canción? Pero que tonterías dices cariño. La única canción que me gusta es la que hace tu corazón cuando late junto al mío.
-En serio bobo. Tienes que prometérmelo. Prométeme que siempre que escuches esa canción te acordarás de mí, pase lo que pase. Será nuestro vínculo secreto.
-Está bien mi amor. Te lo prometo.